Nací en 1987 con síndrome de Freeman-Sheldon, una enfermedad poco frecuente. Entre pasillos de hospitales, cirugías, barreras edilicias y los prejuicios de una sociedad que muchas veces no sabe cómo alojar la diversidad, aprendí a construir mi propio camino.
Recibir un diagnóstico o transitar la facultad siendo una persona con discapacidad motora me enseñó sobre el dolor, pero también sobre la enorme importancia de tener una red de afectos —mi manada, mi familia, mis amiges— que sostiene y cree en nuestras capacidades.
Hoy, convertida en médica pediatra y especializada en enfermedades poco frecuentes, sigo apostando a transformar la salud y la educación. La discapacidad no me define; es parte de mi realidad, pero no condiciona mis sueños ni mis metas. Queda mucho por recorrer para derribar las barreras invisibles que nos impone el entorno, pero sigo luchando para que cada infancia pueda vivir plenamente, con equidad y sin exclusiones.
📖 Te invito a leer mi relato completo haciendo click: «Vivir con una discapacidad en una sociedad patas arriba», publicado en el nuevo número de la Revista RIDA (N° 2 – 2026).
